
¿Por qué la longitud de onda ultravioleta correcta es importante?
La mayoría de las lámparas UV que se encuentran en el mercado simplemente llevan una etiqueta que indica que son “germicidas”. Nosotros hacemos las cosas de manera diferente. En nuestro laboratorio, no nos conformamos con un rango general de longitudes de onda; buscamos el valor exacto en nanómetros necesario para romper los enlaces moleculares específicos que queremos destruir.
El problema es que si la longitud de onda varía aunque sea en 5 nanómetros, la energía de los fotones disminuye. Y cuando eso ocurre, la eficiencia de la lámpara se ve gravemente afectada.
El secreto está en el cuarzo
No se puede usar cualquier tipo de vidrio. El vidrio convencional bloquea casi toda la luz ultravioleta por debajo de los 300 nanómetros. Por eso utilizamos cuarzo sintético de alta pureza. Este material permite que la luz ultravioleta pase sin ser absorbida.
También invertimos mucho tiempo en ajustar la mezcla de gases y los materiales de los electrodos. ¿Por qué? Porque la mayoría de las lámparas comienzan a fallar después de unas pocas centenas de horas de uso. Nosotros diseñamos nuestras lámparas para que sigan funcionando de forma estable.
Lidiar con el calor
Cuando se introduce una gran cantidad de energía en un espacio reducido, las temperaturas aumentan rápidamente. Hemos visto muchas lámparas que se dañan antes de tiempo debido a que sus componentes no pueden soportar la expansión térmica. Para evitar que el cuarzo se agriete durante estos ciclos de calor extremos, utilizamos electrodos reforzados y sellantes especializados.
Un consejo rápido: asegúrese de que el balasto sea compatible con la impedancia de la lámpara. Es tentador intentar obtener más intensidad sobrecargando la lámpara, pero eso acaba dañando su catodo.
Instalación sencilla
Estas lámparas están diseñadas para ser reemplazadas fácilmente. Mantenemos sus dimensiones precisas para que no sea necesario modificar sus reflectores o carcasa. Simplemente cambie la lámpara, utilice un medidor calibrado y verifique los niveles de irradiación.
Y un consejo de seguridad: las lámparas UV-C de alta potencia pueden generar ozono si su luz llega a los 185 nanómetros. Asegúrese de que su sistema de ventilación sea lo suficientemente eficaz como para eliminar ese gas antes de que su equipo regrese a esa área.